La teoría de las 10.000 horas o como Bill Gates logró triunfar.

¿Qué es más importante para tener éxito profesional: el talento o la dedicación? Esta pregunta se la planteó por primera vez el psicólogo Anders Ericsson, aunque sería a través de Malcolm Gladwell en su libro “Outliers“, publicado en 2008, como se hizo conocida la famosa teoría de las 10.000 horas.

A modo de introducción, lo que enuncia esta teoría es que para conseguir la maestría en cualquier ámbito, se necesita además de un nivel razonable de talento y habilidades, alrededor de 10.000 horas de práctica deliberada.

Ericsson estudió a un grupo de alumnos de música, para intentar averiguar por qué algunos alumnos alcanzaban la excelencia mientras otros no conseguían destacar. La conclusión fue tan clara como rotunda: la brillantez venía como resultado del esfuerzo continuado de los alumnos. A más horas de dedicación, mayor excelencia. En muchas ocasiones no se trata de falta de talento innato, sino de constancia.

Malcolm Gladwell va un paso más allá e investiga sobre el éxito estudiando los casos de gente que podríamos considerar “triunfadores” –desde Bill Gates a Michael Jordan, u otros innovadores como Steve Jobs. También analiza el caso de los Beatles.

Hoy son recordados como leyenda pero, a principios de los sesenta eran una banda totalmente desconocida. La falta de trabajo en Inglaterra los obligó a ir a probar suerte a Hamburgo a tocar en los clubes locales.
La banda a duras penas cobraba para mantenerse, la acústica era terrible y el ambiente hostil. Lo único bueno de esta gira de Hamburgo era que les permitía tocar por horas, sin interrupciones; el ritmo de práctica era de 8 horas por noche, 7 días a la semana.

Para 1962 ya contaban con más de 1.200 conciertos de experiencia – para poner en contexto, la mayoría de las bandas de hoy no han dado más de 1.200 presentaciones en público en toda su carrera-. Está práctica les ayudó a volverse cada vez mejores y sin duda sin su etapa de Hamburgo hubiese sido difícil revolucionar la música como lo hicieron.
Además de la relación directamente proporcional entre horas de práctica y la mejoría en los resultados; los investigadores encontraron otro factor determinante: un profundo “amor” por la práctica, ya que, en la mayoría de los casos, estas personas prefieren dedicarse a su campo de pasión que a realizar cualquier otra cosa en el mundo.

La clave del éxito consiste en cultivar tu pasión y entregarte a ella hasta el punto de que dejes de verla como un trabajo. Si quieres aplicar la teoría de las 10.000 horas (dedicando 8 horas diarias 5 días de la semana serían 5 años) en tu vida o profesión, lo primero es averiguar si inviertes tu energía en lo que realmente te gusta y si estás en el lugar correcto.
Una vez que hayas definido esa parte, piensa qué necesitas hacer como práctica y aprendizaje para volverte cada vez mejor en tu campo.
Otra manera interesante de verlo sería analizar dónde ya has invertido esas 10.000 horas de práctica y cuál sería tu siguiente paso. Lo importante es que tú definas tus propias claves para el éxito y tomes las medidas necesarias para alcanzarlo. No tomes como única referencia los parámetros que se supone que “establece” el mundo, aplica también los tuyos, porque para poder destacar tendrás que amar lo que haces.
Para finalizar os dejemos un vídeo de Bill Gates defiende esta teoría. Desde ISIE os animamos a enfocar vuestra carrera profesional hacia vuestra pasión para poder destacar de la manera más brillante posible.

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